Colectivo de la Ela N° 43
CELEBRANDO EL ENCUENTRO
Hoy que el mundo parece un paisaje siniestro,
un lugar donde nadie muestra sus sentimientos,
no podemos juntarnos, estrechar nuestros cuerpos,
no nos dejan querernos, no podemos querernos.
Dicen que hay que cuidarse, proteger a los nuestros,
consumimos pantallas, nos asusta hasta el viento.
Vivimos encerrados, saludamos de lejos,
conteniendo el aliento, evitando tu aliento.
Pero cuando algún mensaje, rompe el cerco de neón,
se derrumban los barrotes de mi gran prisión,
conectamos sin temores, la razón y el corazón,
y la casa se convierte en un salón.
Si te miro ya no existe la distancia,
Si puedo escuchar tu voz me acompaña.
Si seguimos aprendiendo habrá esperanza.
Si entendemos que la risa
puede más que la maldad,
sanaremos nuestra enferma humanidad.
Si te cuesta te ayudo, si te ayudo me alegro,
si estás muy ansiosa, aflojá y conversemos.
Si se cae el sistema, si el problema es el tiempo,
no te apures, te espero, no te alunes, te quiero.
Ya saldremos a la calle, jugaremos en el sol,
chocaremos nuestros manos al gritar un gol,
nos diremos al oído mil secretos del amor
abrazados y cantando esta canción.
Si te miro ya no existe la distancia,
Si puedo escuchar tu voz me acompaña.
Si seguimos aprendiendo habrá esperanza.
Si entendemos que la risa
puede más que la maldad,
sanaremos nuestra enferma humanidad.
El futuro es un niño con los brazos abiertos,
esperando un contacto que le cure el silencio,
y allá van tus maestras, aquí están tus maestros,
dedicando su tiempo, celebrando el encuentro.
Maestro José María Bertullo
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